jueves, 21 de abril de 2011

Escapadas.

Necesito una escapada de esas de mochila y buena compañía, con un par de mapas roñosos y direcciones de hostales de mala muerte apuntadas en la libreta. Necesito una escapada en la que cada pequeño detalle se amplifica por mil, porque precisamente saliste de casa sin un destino fijo y sin ninguna expectativa. Una de esas en las que comes bocatas rancios en los lugares más insospechados y agradables, observando por ejemplo que estás solo en un par de kilómetros a la redonda o que estás rodeado de gente sentado en una repisa al lado del restaurante más caro de la zona. Beber café en una plaza abarrotada, caminar por calles desconocidas, por nuestras stradine, o callejuelas con encanto. Comprar un objeto simple como un collar que contenga en sí algo tan grande como la ciudad entera, o la región entera, incluso el país entero. Pienso entonces en la luna que compré en Puglia y que ahora no encuentro.
Necesito perderme, encontrarme y volverme a perder.



No tenemos deudas. Pero me hubiera gustado vivir un poco más contigo.

viernes, 8 de abril de 2011

Esperaré el gran impacto.

Me cuesta escribir porque ya no hay nada a lo que le busque desesperadamente el sentido. 
Es como si hubiera recorrido esta habitación ya muchas veces.
También he recorrido los momentos pasados. De ti he hablado hasta el agotamiento.
Y es ahora cuando llega, probablemente, el momento de despedirme.
Casi siempre vuelvo.
Pero no sé cuánto tiempo pasará hasta que vuelva a echarte de menos.
 
Aunque ya no sepa dónde estás, sé que verte podría matarme en un instante. Me da miedo que la vida vuelva a ponerme a prueba contigo. Que tengamos que enfrentarnos en un último asalto. ¿Cómo tenemos que acabar?

miércoles, 6 de abril de 2011

Recuerdos...


Los días pasaban lentos, preciosos, terminábamos las tardes en terrazas con vistas al mar, vivir era puro amor. Como estar de vacaciones en medio la rutina, explorar la ciudad y merendar en un banco al lado de la playa. Como aquella vez que aparecimos en un apartamento de París y decidimos recorrer la ciudad de la mano. O cuándo cogimos el autobús en Cagliari que nos llevó a la playa. Con la sensación de estar en total armonía con el mundo. Como bajar a mi casa desde la tuya a las 8 de la mañana muerto de sueño, pero radiante, recordando que dormir a tu lado es el mejor de los placeres. Las veces que despertamos en sitios desconocidos riéndonos juntos, y las tostadas para desayunar. Cuando me miras desde el objetivo de la cámara riéndote de mi pelo despeinado. Como la felicidad vestida de domingo, de lunes, de martes, y de todos los días si son a tu lado.

martes, 5 de abril de 2011

Porque la musica siempre nos acompaña

El jazz golpeaba las paredes de la habitación. La luz estaba apagada, dos cuerpos que se buscan bajo las sábanas, arrancarnos la piel a tiras y mordernos los labios. Intenso, eterno, un abrazo que es un canto a la vida. Escribir cada noche en un folio en blanco todos los planes a largo plazo y empezar a hacerlos a la mañana siguiente. Morder la vida cuando estamos juntos, saborear poco a poco el color del cielo, el aire que nos rodea, amor. Perdernos en una azotea y encontrarnos en medio del mar, las luces del puerto, las huídas sin cambiar de nombre. No hace falta que cojamos un avión porque el destino más bonito son nuestros brazos, y aunque odie la ciudad gris tú la pintas de colores. Será que soy un romántico más, que en el espejo del baño hay huellas de tus dedos después de escribir dos palabras, que cada vez que el agua resbala por tu cuerpo no se me ocurre una cosa más bonita que abrazarte y que sea agua de dos.

domingo, 3 de abril de 2011

Te repites que no es posible volver, para no seguir insistiendo.

La vida es un camino de dirección única. 
Una vez damos el paso, aunque podamos girarnos a mirar, no podemos volver atrás; y a la vez, la vida no deja de empujarnos; tampoco podemos quedarnos parados. La vida es más acción que pensamiento. Es una caída constante en algún futuro. Da igual cuánto eches de menos algo; estás donde estás y donde estarás siempre es un lugar distinto de donde estuviste.